viernes, 31 de agosto de 2012

Yo si voy a repercutir la subida del IVA.

Casi todas las empresas de este país dicen que sacrificarán su margen de beneficios para no perjudicar el consumo. Y uno, que ha tenido la mala suerte de retener los precios de algunos artículos y comparar la evolución de precios en la semana previa a la inminente subida se pregunta porqué nos mienten como bellacos. Y ese uno, siendo incauto como es, ante las observaciones realizadas no tiene más remedio que llegar a dos conclusiones alternativas equiprobables igualmente aterradoras: la primera es que estas empresas nos crean tontos y la segunda es que efectivamente seamos tontos. Para combatir ambas suposiciones y como sujetos económicos sólo nos queda la posibilidad de escoger el comercio donde, realmente, encontremos el producto al mejor precio.

lunes, 20 de agosto de 2012

Off-Topic: QUASIMODO.

Hoy la actualidad económica no trae a esta página nada nuevo (ya que el blog intentará ser de economía positiva y no normativa, ya que la economía politica siempre arroja novedades para desgracia de los sufridos ciudadanos).

Este enlace será puramente ornamental, lo aprovecharé para agradecer a alguien muy especial que haga del mundo un lugar más bonito en el que vivir. Espero que le guste esta flor virtual. Hay otras personas que merecen mi agradecimiento, pero me faltaría espacio de almacenamiento para citarlas a todas.

Para ti, MALI.


miércoles, 15 de agosto de 2012

La subida del IVA y la curva de Laffer.


En economía se popularizó en los 80 esta relación entre tipos impositivos e ingresos recaudados. El argumento es que a partir de un determinado punto (tipo impositivo), los efectos sobre la recaudación por los nuevos incentivos a no trabajar superan a los efectos recaudatorios de la propia subida.
[La curva de Laffer en WIKIPEDIA]
Con seguridad algún lector convendrán conmigo en que en los países del Sur de Europa en que nuestro conducta recaudatoria del IVA se comporta de esta manera y que nuestro umbral de sensibilidad es más bajo que en los países del Norte de Europa. Las explicaciones, seguramente, serán múltiples, no siendo la menor de ellas la existencia de bolsas de fraude fiscal.
En este sentido y teniendo en cuenta que la causa del desplome de ingresos es la caída de actividad tal vez la subida del IVA, negada durante la campaña y admitida durante la gobernanza no era la mejor de las soluciones posibles, teniendo en cuenta que los recortes más jugosos y que podrían realmente enjugar el déficit no se toman y las que se anuncian no se llevarán a cabo hasta las siguientes elecciones ¿quizá porque son los únicos recortes que atacan el aparato de poder, que cuenta con medios para defenderse mientras los trabajadores, amas de casa y jubilados sólo tienen su voto, mediatizado por los partidos políticos que se "reparten el pastel"?

No precisamos tanto flexibilizar el despido de trabajadores cuando el despido de nuestros políticos es imposible triplemente:
1. El aparato del partido les defiende. Y el aparato, entendido en sentido amplio, ya que los casos de abuso del adversario no pueden ser atacados cuando nosotros mismos consentimos los mismos abusos. Queremos ser un pais poderoso(=incrruptible), pero no entendemos que en un país poderoso se despide FULMINANTEMENTE a un político pillado en una mentira: copiando una tesis, con intereses espúrios en empresas privadas, etc. Y el despido proviene de la presión de sus propios compañeros de partido, que valoran el poder de la opinión pública, a diferencia de los políticos españoles, pongamos por caso.
2. El cargo les acompaña tras su finalización: ora un puesto en un consejo, ora en una diputación, quizá una pensión vitalicia o temporal... ¿No quedamos en los 20 días por año trabajado? Si es buena idea para los ciudadanos, también lo será para sus dirigentes...
3. Precisamente los políticos del país provienen de los sectores "protegidos" de la economía, esto es, sectores que conservan el puesto de trabajo, por si fallan las opciones 1 y 2 que expuse y así no hay ningún cargo público que no tenga una plaza de registrador de la propiedad, abogado del estado, inspector de hacienda o cualquier otro trabajo "mileurista" esperando por si fallaran las otras opciones. Como si nuestros políticos no supieran aprovechar hasta la saciedad los contactos entretejidos con las esferas de poder económico para colocarse (ellos mismos y sus recomendados) en estupendos trabajos clave de carácter consultivo con una remuneración suficiente para varias familias españolas...
Acabemos con la ineficacia de la clase dirigente y estarán(=estaremos, puesto que la clase dirigente es nuestra) legitimados para perseguir la ineficacia de las clases "dirigidas". Lo contrario no es sólo imposible, sino contraproducente.

Aunque podría parecer que hemos dejado el tema del titular, no es así, enderezar la curva de Laffer, subiendo el máximo de la misma para permitir una mayor recaudación (en la medida en que sea necesario para mantener los servicios públicos que consideremos esenciales y no como fin es sí misma) es posible aplicando las recetas que, por ejemplo, aplican los países que consideremos como modelo.

Este es el único modo duradero y legítimo de estar, como país, donde merecemos.

domingo, 12 de agosto de 2012

Bajando la prima de riesgo (entre todos).

Siempre hemos tenido a nuestro alcance la receta mágica para reducir la prima de riesgo, pero nunca hemos querido aplicarla. Todos nosotros, cada uno en función de sus posibilidades. Pero ello pasa por mejorar la eficiencia justamente de lo que no son las empresas, ya que las empresas son eficientes por instinto de conservación (o deberían de serlo).
La eficiencia a mejorar es la del servicio público del que somos usuarios. Y aunque está claro que quien más puede hacer por la eficiencia de un servicio público es el servidor público a cuyo cargo se presta (al que solemos denominar funcionario), también una parte de la responsabilidad es nuestra, facilitando que nos presten el servicio, sólo cuando es necesario y en las mejores condiciones para que el costo sea el menor. Y, legitimados por nuestra eficaz actuación como administrados, podemos Y DEBEMOS exigir a los administradores la mayor de las eficiencias en su desempeño.
Y al juez que sentencia, le debemos exigir el mayor rigor y la mayor fidelidad a la ley. Y de ser posible, que las sentencias no sean percibidas por el ciudadano como una ruleta rusa en la que ora se defiende una postura, ora otra. Se puede tener distintos criterios, pero si el ciudadano percibe la justicia como un rompecabezas y no como un servicio público hay un desempeño ineficaz por estos servidores.
Igualmente ocurre con la medicina, la enseñanza, etc. El fin debe ser el servicio al ciudadano y no la servidumbre del administrado que se siente constreñido por un aparato burocrático que paga y que en lugar de ayudarle, le limita y encorseta.
Los funcionarios deben funcionar y los ciudadanos debemos exigir, pero sólo lo que es justo pedir. Y cuanto antes lo consigamos, antes seremos un pais líder. Y si ese liderazgo pasa por destituir determinados cargos, sean estos cuales fueran, que así sea. Los partidos, sindicatos y otras estructuras del poder han creado una aristocracia del poder a la manera absolutista y se han desligado mayoritariamente de los ciudadanos. Y aunque a veces se confiesen servidores de la ciudadanía, en cuanto se investiga un poco vemos que todo es una mera pose para hacernos creer que les importa algo la legalidad y el respeto al pueblo del que emana su poder.
Cuando realmente los políticos (y con ellos el resto de funcionarios públicos) antepongan el servicio al ciudadano a servirse del ciudadano veremos marcharse con  viento fresco a la prima de riesgo. Como en los países civilizados, donde una sospecha de corrupción es suficiente para erradicar a un servidor público ineficaz (o incluso del que sólo se sospecha su ineficacia).

Y esto no es todo, querid@s herman@s, pero aqui acaba por hoy.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Justicia vs. justicia.


El sabio y sentato Quemun ya me lo advirtió en su momento cuando le di traslado de mi deseo de empuñar las armas contra la estulticia y la necedad. En este caso, tuve el absurdo anhelo de conseguir que un estamento privilegiado renunciara a su favorable situación de aprovechamiento para reestablecer la justicia. Pero claro, el sistema no puede permitir que alguien ajeno a él conquiste ningún logro positivo, no vaya a conducir a la descabellada idea de pensar que los ciudadanos tenemos derecho a que se nos escuche y respete. Por tanto, si alguna vez obtenemos la errónea impresión de que, de alguna manera, a los seres corruptos se les puede expulsar del sistema, desegañémonos: sólo las luchas intestinas por el poder entre facciones igualmente corruptas entre sí conducen a nuevos equilibrios que ¡Oh, sorpresa!, nunca serán en beneficio del ciudadano que mantiene el sistema y si, en cambio, a beneficio de los parásitos del sistema que proliferan a base de practicar la hispánica y rentable costumbre de adular al poderoso y avasallar al débil. No es extraño que estemos reponiendo en la televisión estatal la instructiva serie "Curro Jimenez". Sin duda va a ser el nuevo referente de los aires de justicia social y derechos ciudadanos que "los mercados" nos van a permitir conservar en lo sucesivo. ¡Permanezcan atentos a sus receptores...!