domingo, 30 de septiembre de 2012

Gremios medievales que perduran hoy.

Leo que competencia ha multado a la CEOE por recomendar subidas de precios en público, lo que es una forma de colusión al libre mercado. Sin embargo permanecen vivas estructuras arcaizantes, siendo además entes públicos.

Unas estructuras funcionariales y regidas por el derecho administrativo, sostenidas por detracciones coercitivas que son finalmente soportadas por los consumidores, a pesar de ser órganos públicos que dan servicios e imponen reglas a profesionales que pretenden ejercer su profesión, debiendo soportar esta estructura parásita. Estas estructuras son los llamados Colegios Profesionales, que en muchísimos casos son de afiliación obligatoria para el ejerciente de la profesión.

Estas estructuras no solo recomiendan, sino que imponen coactivamente a sus asociados, unas tarifas mínimas obligatorias, justamente lo que se ha calificado como un obstáculo a la libre competencia y que la economía considera ser indeseable para la eficiencia. Desde luego es posible que haya grandes ventajas en la existencia de estos colegios, pero de ser así, el mejor camino no es la imposición de su existencia.

Los profesionales de cualquier ramo pueden asociarse libremente si lo desean para obtener servicios comunes sin necesidad de esa imposición. También cabe recordar que las labores de control de los profesionales se pueden (y deben) llevar a efecto sin intermediarios por la propia administración. Igual que se comprueba la limpieza de la cocina de un restaurante puede comprobarse la buena realización de un proyecto de obra, por poner un ejemplo. Al igual que se prueba la idoneidad de un sujeto para tener armas puede verificarse que su titulación es suficiente para el ejercicio de la medicina. Item más cuando los casos de intrusismo, deslealtad, engaño, etc. nunca son detectados o sustanciados por el colegio correspondiente, que se limita a responder (por desgracia casi siempre tardíamente, lentitud que lamentamos constatar como habitual en todo el sector público español) a las denuncias que le remiten los pocos ciudadanos que conocen el funcionamiento de estos entes y tienen la paciencia y la osadía de creer que el sistema funciona.

Si precisamos de verdad ahorrar, es el momento de cumplir lo que (nuevamente) promete del ministro del ramo, que es eliminar la obligatoriedad de esta colegiación en casi todos los casos (yo añado que en todos) y privatizar estos colegios. Esa es la única forma de acreditar ante la sociedad su utilidad. De otro modo, sospecharemos que sólo se trata de mantener puerta abiertas para poder colocar a los adláteres del poder y que los que ayudaron al político a subir al poder cobren los réditos de su fidelidad pasada en forma de trabajo estéril, pero bien remunerado.

Seguramente en las próximas elecciones el siguiente ministro nos vuelva a prometer esta útil medida, para volver a dejarla pendiente, a la espera, seguramente, del próximo cambio de gobierno, sea este del signo que sea.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El titular que es en sí mismo una noticia.

Leo en titulares, y el desánimo me impide leer los contenidos que el ministro de Industria español inaugura una fábrica de una empresa española en China. Esperad, y volved a leer la noticia: el ministro de Industria español inaugura una fábrica de una empresa española en China. No sé vosotros, pero yo no tengo fuerzas para leer más, con la que está cayendo y con las animadas (y quizá inbteresadas) predicciones de los agoreros sobre el futuro. Quizá soy un poco miope (tengo 4 dioptrías), pero no veo la ganancia en deslocalizar la producción del país, y además me duele especialmente que sea en un país con pena de muerte y que vende los órganos de los ejecutados para trasplantes. Y sin ganas de extenderme, para no herir sensibilidades si amplío la opinión que me merece la noticia, os pido que me digáis que os parece a vosotros la noticia. Buenas noches, o mañanas, o tardes...

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Quien tiene el control, tiene la responsabilidad.

Leo por ahí que el monistro (he visto el gazapo, pero me pareció jocoso, dentro de la gravedad del asunto) de Economía dice que "La mayor garantía del Estado del Bienestar es el crecimiento económico y el empleo. Si eso no se consigue lo estaremos poniendo en riesgo". Parece obvio que si no hay crecimiento, es por la falta de un programa económico y por no tomar medidas acertadas contra la crisis, por lo que el Presidente de Gobierno debe dimitir y convocar elecciones. ¿O no era eso lo que se pedía dos años atrás? Los que están abajo siempre dicen que saben lo que habría que hacer para arreglar los problemas cuando lleguen arriba, pero suele ser, desgraciadamente, mentira. P.S.: Eso vale para todos los partidos, el de ahora, el de antes y el de mañana. En cambio no es cierto para todas las personas. Lo malo es que las personas que saben y tienen la honradez suficiente no tienen la astucia y los contactos suficientes para llegar arriba y si llegan suelen perder su honradez por el camino.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Redescubriendo la rueda... cuadrada.

El último consejo de ministros aprueba que los parados colaboren en la extinción de incendios. Ante la, a mi juicio, nula practicidad de la medida, pienso: ¿Y no es mejor que, si hacen falta bomberos, agentes forestales, etc. se contraten por el período que corresponda, sea este breve o extenso? Me parece que sería más eficaz tanto en la lucha contra el fuego como en la lucha contra el paro. Y, a largo plazo, más barato.

martes, 4 de septiembre de 2012

Loor a quien lo merece.

Leo en la prensa que el Sr. DIVAR ha renunciado a la polémica indemnización que le corresponde por abandonar su alto cargo de acuerdo con la ley. Si ello corresponde a una decisión personal, libre y sin contrapartidas, quede desde aquí clara mi felicitación por una renuncia que así (graciosa y voluntariamente) sería generosa y pertinente.

sábado, 1 de septiembre de 2012

La pequeña diferencia entre desarrollo y atraso.

Leo en diversos medios que el candidato a la vicepresidencia estadounidense ha cometido un error, que según manifiesta corresponde a un inocente "lapsus linguae". El error parece haber consistido en manifestar que corrió una maratón en un tiempo inferior a tres horas, algo totalmente inocente y carente de relevancia. Sin embargo, esta afirmación ha conducido a la inmediata verificación del dato por parte de la prenta y los ciudadanos, que estiman que ello es imposible, y así lo acreditan. Al día siguiente explica el aludido político que se trataría de un error por su parte, y que no recuerda bien la cifra. Esto es bueno y saludable y seguro que sus partidarios están pensando que es un sabio por rectificar sus errores y sus detractores piensan que es un mentiroso compulsivo. Pero su imagen ha sido seriamente dañada y podría ser irreparable el efecto de este error presuntamente cándido.

Comparemos ahora esta situación con la situación prevaleciente actualmente en España, donde cualquier político, intelectual o famosillo de tres al cuarto puede contarnos las aventuras completas del Barón de Münchhausen como protagonista sin sonrojarse. Y además, sus adláteres jurarán que lo vieron montado en la bala de cañón camino al horizonte. Para rematar, los medios de comunicación no sólo no desmentirían la evidente falsedad, sino que con absoluta certeza ofrecerán entrevistas, programas especiales sobre la cuestión y pondrán a trabajar a los guionistas para obtener un "biopic" al uso, mejorando adicionalmente las finanzas del contumaz falsario.

Mientras tengamos esta tolerancia con la mentira, seguiremos hundidos, merecidamente, en el atraso. En cuanto exijamos a nuestros líderes coherencia y sinceridad lo dejaremos atrás para ocupar los primeros lugares del mundo.

¡Es nuestra responsabilidad como ciudadanos!