jueves, 22 de noviembre de 2012

La estupidez y la ineficacia.

Ante la ineficacia de los tribunales el legislador ha descubierto la forma de que esta ineficacia, que no sabe combatir para mejor, pase desapercibida mediante el sencillo expediente de espantar a los ciudadanos de su consumo via tasas. Así, a la tradicional y justificada tendencia natural de los ciudadanos a evitarla (pleitos tengas y los ganes) ahora sumaremos una nueva tendencia natural a resolver los asuntos litigiosos fuera de los tribunales. Viviremos una nueva época de justicia medieval, en la que sólo los muy ricos tendrán derecho a justicia. Los muy pobres, a cambio, podrán suplicar mercedes a los poderosos, siempre y cuando puedan mostrar orgullosos la cicatrices de sus miserias en forma de real o fingida falta de recursos. Todos los que me parece que forman y dan sustento a la sociedad y que para mi son los honrados trabajadores, sea por cuenta propia o ajena (no dejan de ser trabajadores y asalariados nuestros los muchos funcionarios eficientes que aún tenemos, aunque entre ellos hay algunos que lastren el sistema con su desvergüenza y a los que sí deben aplicarse las tijeras que se han cebado a menudo con los menos enchufados.)

Vemos un renacer de los derechos de portazgo, de paso y, si nos apuran, hasta de pernada. ¡Malos eran los viejos amos, pero los nuevos los están haciendo buenos!

P.S.: Para quienes gustan de las dotes proféticas, relean la entrada "Justicia vs. justicia.", publicado en este mismo Blog el miércoles, 8 de agosto de 2012.