sábado, 15 de marzo de 2014

Reforma tributaria o las cuentas del Gran Capitán

Cuentan nuestros próceres que la rebaja de impuesto es un hecho, que es justa y necesaria. No sólo es justa y necesaria, sino que es nuestro deber y salvación. Y uno ser pregunta, si tan bien nos va a sentar bajar los impuestos, ¿para qué los hemos subido?. Uno, en su ingenuidad, se pregunta que si esta serie de anuncios de bajadas de impuestos no estará, por una feliz coincidencia, relacionado con las inminentes citas con las urnas que los españoles tenemos en agenda. También uno, en su ingenuidad, se pregunta porqué sube el IVA, del que los niveles de renta más bajos no pueden librarse en tanto que bajarán los impuestos sobre la renta, de los que los potentados no pueden librarse en su totalidad, aunque si consiguen "distraer" en su mayor parte, al igual que hacen con el IVA, todo ello merced a unas fantásticas posibilidades de ingeniería financiero-fiscal que, en muchas ocasiones, incluso son legales. Subir (la progresividad de los) impuestos directos y bajar los indirectos suele considerarse como la forma efectiva de reducir la desigualdad económica o, por mejor decir, alcanzar un nivel Pareto-dominante o "socialmente" más satisfactorio.
Reflexionemos sobre las evidencias que suministran las estadísticas, a pesar de que las estadísticas se prestan a muchas manipulaciones, ya que al final no pueden ocultarse las mentiras indefinidamente, y veamos si la desigualdad económica aumenta o disminuye, si el sector del lujo vive su mejor momento desde hace años y si la renta (real, incluyendo servicios sociales) de la mayoría de los ciudadanos sube o baja. Y no critico (sólo) al partido actualmente en el poder, sino a todos ellos y por ende, a todos los que hemos consentido esta situación, por acción pero también por omisión.
A por ellos, que son pocos y cobardes, aunque se hayan enriquecido a nuestra costa.