viernes, 8 de marzo de 2013

Hacia un impuesto sobre la renta generador de empleo.

Para favorecer el empleo formal podrían reducirse las cargas fiscales y de seguridad social, lo cual favorecería notablemente el empleo. La caída de recaudación causada por esta medida debe compensarse por la vía de gravámenes aplicables a activos fijos empresariales (acumulación de capital productivo, siempre importado). De esta manera se contribuye a redistribuir la carga fiscal desde empresas en sectores que usan más empleo formal hacia aquellas que son más intensivas en capital en un ajuste intersectorial o de empresas “automatizadas” a empresas más “personalizadas”. No se trata más que de invertir la tendencia, que algunos podemos considerar injusta de conceder exenciones fiscales por inversión en activos productivos a costa de los impuestos que en España golpean con especial crudeza a los pequeños trabajadores (asalariados y autónomos), ocasionando una onerosa tendencia impositiva a la concentración de procesos productivos intensivos en capital en detrimento de la mano de obra. Así evitaremos que las multinacionales sigan aumentado su cuenta de resultados en paraísos fiscales a costa del despido de miles de trabajadores en los países cuyos líderes aplican como borregos las fórmulas que los grupos de poder económico reconocen como favorables a sus intereses.