Estimadas lectoras y lectoros:
Leo en Internet que el Presidente Rajoy obsequió al Barak Obama tres valiosos libros facsímiles, mientras que Obama le correspondió con unos M&Ms, dentro de unas preciosas cajitas con el emblema de la Casa Blanca. Parece que esto ejemplifica el espectacular gran negocio que para nuestro presidente representa tratar con alguien inferior, como parece que nos consideran nuestros políticos en general al resto de ciudadanos, que con un despido ridículo quedamos en la calle, mientras ellos con siete años de descanso en el Parlamento seguirán cobrando un sueldazo con ventajas fiscales a perpetuidad.
Así, lee uno sorprendido que el paro ha descendido en unas cien mil personas. Claro, esto es el exterior del regalo, ya que en su interior no se encuentran los valiosos puestos de trabajo que estos ciudadanos deseaban. La lectura de las cifras revela la correcta (y triste realidad), consistente en que casi 300.000 personas han dejado de buscar empleo activamente en nuestro país, siendo por tanto 200.000 los ciudadanos han salido del país en busca de nuevas oportunidades que nosotros les negamos o han dejado de pensar en trabajar.
Esta realidad es aún más triste si consideramos que los trabajadores que consiguen irse de España a otros países serán siempre por lógica económica los más preparados, los mejores. Así todos los años de formación, pagados por nuestros impuestos servirán para proveer, por ejemplo, al Reino Unido de personal sanitario de primera, a Alemania de excelentes ingenieros, a Noruega de pilotos, ...
Entretanto seguimos flexibilizando el despido en lugar de flexibilizar el empleo, aumentando las cotizaciones de asalariados y autónomos y subvencionando a las grandes multinacionales para que puedan deslocalizar el empleo y externalizar los servicios mientras sus ingenierías financieras reducen su factura fiscal a la mínima expresión, ... cuando no se enriquecen via subvenciones absurdas y pagadas por las pequeñas y medianas empresas a las que hacen competencia desleal y los trabajadores a los que despidieron por una indemnización de miseria.
Con razón el FMI y los poderes económicos están tan satisfechos de las reformas emprendidas por España. Ya no tendrán que externalizar los trabajos de miseria en el sudeste asiático, África o Latinoamérica, teniendo países tercermundistas en este mismo continente llamado Europa.
Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?
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