Desmoraliza ver los recortes que realizan los miembros más estériles de nuestro país, precisamente de los ciudadanos más útiles. Seguro que como colectivo agradecemos mucho más la presencia de un médico, efermera, profesor, etc. que la de un asesor, consejero o senador. Es cierto que hay funcionarios que no funcionan, pero la terapia contra esta enfermedad social consiste en atajar la incompetencia alli donde se encuentra.
La actual práctica de despedir (casi siempre a los que no son miembros de nuestro partido, familia, etc.) es tanto como tener un dedo gangrenado y amputar otro dedo sano con la esperanza de que el dedo enfermo sane. De otro lado vemos que se recorta en productos y servicios productivos en tanto que las actividades más estériles son beneficiarias del patrocinio de la superflua clase dirigente. Hemos de reflexionar sobre ello y utilizar las herramientas a nuestro alcance para hacer que los servidores públicos entiendan cual es su función y quienes somos sus jefes.
Si hemos llegado a este punto es culpa nuestra, pongámosle remedio.
NOTA: Adicionalmente leo que la prometida reducción de gastos en concejales no llegará ya que todos los partidos del país se han opuesto a ella, incluído el mismo partido proponente (el que la prometió, para que nos entendamos). Si cada votante, simpatizante o afiliado hace llegar al partido que le representa su intención en este sentido y le exige la reducción de este gasto innecesario es posible que veamos avances en breve.
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